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Pincho de tortilla en Taberna El Txacoli (3 huevos)

pincho de tortilla

Pincho de tortilla Taberna El Txacoli

Este es uno de esos pinchos de tortilla que vas a buscar adrede. Tenía un par de horas muertas a mitad de tarde y estaba por el barrio Prosperidad de Madrid, así que me acerqué a la taberna El txacoli a ver qué pasaba con esa tortilla de bacalao tan famosa.

Siendo un local de cocina vasca estaba soñando con un pinchaco como está mandao, que además tenía más hambre que otra cosa, y sí pero no… Como ves el pincho que te ponen consiste más bien en un par de tostas sobre las que se pone la tortilla. De bacalao y pimientos, de sabor hay que decir que está muy muy buena, que al final es lo que cuenta. No es un pincho de tortilla de patata al uso, pero se nota perfectamente el bacalao y está muy jugosa sin llegar a gotear. Más finita que las tortillas de patata convencionales, y con una textura más cercana a la tortilla francesa que a la española.

Lo que sí goteó a base de bien es mi bolsillo, ya que por este pincho te van a cobrar como me cobraron a mi 4’10 €. Con la caña son cinco y pico, pero me pusieron una buena tapa, la verdad. El camarero muy majete además.Movie Fifty Shades Darker (2017)

¿Mi valoración?

Este pincho de tortilla está bueno y no tiene mal tamaño, pero por el precio que tiene y las expectativas que llevaba le voy a dar tres huevos. Tres y medio, venga. Una buena nota teniendo en cuenta que el máximo es cinco y que no doy los huevos así como así.

Pincho de tortilla en Cafetería Época (4’5 huevos)

pincho de tortilla

Pincho de tortilla Cafetería Época

Este pincho de tortilla de la Cafetería Época, en Santander, abre una nueva idem en Catatortillas: la de las tortillas del norte. Más que una nueva época es una nueva categoría, pero puedo decirte desde ya una cosa muy categórica, y es que en el norte la tortilla se hace mejor que en ningún otro sitio. Lógicamente estoy generalizando. Pero son mejores y punto.

En esta pequeña ciudad, de la que hablaré a menudo a partir de ahora, los bares se respetan más o menos por cómo de rica está la tortilla. No hablo de si está buena o no, ya que un pincho que esté malo es una sentencia en la bahía, sino si está mejor o no que en el sitio de al lado. Así se las gastan en el ghetto.

Otro punto a tener en cuenta es “de qué es la tortilla”. Partiendo de la base de que la tortilla se mima bastante, un factor para que te decantes por un pincho concreto o por un local determinado es que tengan esa especialidad que te hace salivar como gabete. Puedes elegir entre normal, chorizo, atún con mayonesa (un clásico) y morcilla.

El pincho que abre esta maravillosa y sensual categoría de pinchos de tortilla rellenos es el de morcilla de Burgos. Es un pincho jugoso, sin llegar a deshacerse, con un sabor suave a morcilla que no enmascara el de la patata y el huevo. El tamaño es muy muy majo, y el precio… El precio es lo mejor de todo, porque por 1’50 € te comes este pinchaco de tortilla que hace llorar a los veganos.

¿Mi valoración?

Si existiera la máquina de teletransporte iría varias veces al día a tener relaciones con los pinchos de tortilla de Santander. Es por esta perversión, por su calidad, su variedad y ¡qué coño, su precio! que este pincho de tortilla se merece todo mi amor, y cuatro huevos y medio. Creo que me estoy emocionando y le doy medio punto de más demasiado pronto, pero sólo soy un humano…

Pincho de tortilla en Bar Oronda (no hay huevos)

 

Oronda en Majadahonda detalle

Pincho de tortilla Bar Oronda

El madero donde aparcas el caballo, la barba de Clint Eastwood o este pincho de tortilla son sólo algunos lugares donde podrías encender una cerilla. Además de seco estaba más duro que el talón de un peregrino, y llevaba tanto tiempo en el plato que al camarero ya le trataba de tú. Por cierto que el camarero fue muy amable.

Fui a Majadahonda (Madrid) para uno de esos temas aburridos que no te apetecen un carajo. Era un día frío, con lluvia, con atasco. Un día de mierda. Para colmo me iban a hacer esperar un rato largo, así que decidí ir a tomar café y un pincho para hacer tiempo. Llegué al Bar Oronda por casualidad, y lo que podía haberme salvado la mañana me terminó de rematar.

He de decir que este no es un pincho trampa, ya que como se aprecia en el cruel primer plano que le hice al pincho se sabía a la primera que iba a darme un disgusto. Pero hay que estar a las duras y a las maduras, así que por la exagerada, injusta, desproporcionada y mecagüentodo cantidad de 3 € puedo decirte con conocimiento de causa: no-pidas-un-pincho-de-tortilla-en-este-sitio. Seguramente tengan otras cosas muy ricas, pero el pincho no lo pidas. No, tío. En serio, no.

Ah, el tamaño. Encima era grande el jodío…

¿Mi valoración?

Evidentemente no hay huevos para este pincho de tortilla. Ni de puntuación, ni huevos a comértelo. Me lo he comido yo que soy un profesional, pero tú no lo intentes en casa que se te hace bola.

Tortilla coreana de marisco en Restaurante Go Hyang Mat

tortilla coreana

Tortilla coreana de marisco Restaurante Go Hyang Mat

 

 

Esta es una de esas tortillas que no es tortilla tal y como lo entiende Catatortillas, pero que igualmente es una maravilla. Entre los muchos y deliciosos platos coreanos que sirven en el Restaurante Go Hyang Mat (Madrid) hay uno que lógicamente llamó mi atención: la tortilla coreana de marisco.

Como puedes ver en la receta huevos tiene pocos y patatas ninguna, así que parece más bien una especie de empanada que una tortilla. Pero que tampoco es una empanada, es como una cosa rara. Tiene una textura compacta pero esponjosa, nada grasienta y con auténtico sabor a marisco. Aunque la ración es realmente generosa no cae pesado al estómago, y es un buen entrante para luego pedir un par de platos. ¡Ojo con esto! Siempre que preguntes si así es suficiente te van a decir que no. ¡Pues ese es el momento de no pedir más! La verdad es que de cantidad el sitio te pone bien.

En cuanto al precio todos los platos andan más o menos en torno a los 9-11 €, menos los especiales que ya suben más. Además este es un restaurante coreano de verdad, así que tienes la opción de hacerte algunos platos a la plancha en la propia mesa. Vamos, que no estrenes camisa para ir a cenar porque luego vas a oler la mar de apetitoso.

En resumen, un sitio agradable, con un servicio muy amable, y una comida muy muy rica. Si tienes pensado llevarte a la gente para que lo vea reserva antes mejor.

 

¡Nace Catatortillas! Las busco. Las cato. Te lo cuento

Me encanta la tortilla. Me flipa, me enloquece, ¡la adoro! Por eso cuando encuentro un pincho de tortilla que está realmente bueno se me alegra el día. Pero cuando caigo en la trampa de un pseudopincho… ¡me pongo de muuuuyy mala leche! Así que para hacer que vuestro día sea más feliz degustando los mejores pinchos de tortilla, y evitaros el mal trago que supone un ladrillo seco y precocinado yo las busco, las cato, y os lo cuento.

Desde “no hay huevos” a “5 huevos” tendréis un mapa de los sitios que hay que visitar, y de los que hay que huir. Además del sabor, la textura, su puntito de sal, y lo rico ¡ay mama! que esté el pincho (y si toca malo pues malo, ya me sacrifico yo por vosotros) os diré el precio y el tamaño del pincho, que comer mucho y gastar poco siempre es un best seller.

Si os gustan las cosas diferentes pasaos por la sección Tortilánea, que aunque los suyo es que una tortilla lleve su patata y su cosa hay que estar abiertos a lo que venga. Pero vamos, que patatas y huevos va a haber.

Y nada más. Id haciendo hueco que el camino es largo, y un pincho siempre conduce al siguiente.

 

tortilla abuela

 

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