Pincho de tortilla en Cafetería Navelgas (3’5 huevos)

Cafetería Navelgas

Cafetería Navelgas

El pincho de tortilla que te traigo hoy es uno de esos pinchos salvavidas. Un pincho oasis. Y es que igual que en los polígonos, las estaciones de tren son lugares muy hostiles donde solo un buen pincho te cambia el día. Este lo tienes que buscar fuera de la estación de Chamartín de Madrid, en la Cafetería Navelgas.

Si no conoces este oasis, esto es lo que seguramente te haya pasado más de una vez en la estación de Chamartín: vas a hacer un viajecillo y llegas con tiempo de sobra. Antes de nada decides ir a los servicios para no tener que ir después con el chacachá del tren, así que inocentemente te metes de lleno en unos retretes que dan bastante asco. Agarras la maleta con los dientes porque si la dejas en el suelo se puede deshacer en pocos segundos. Desenfundas entre miradas golosas y tratas de mear mientras con las manos haces la cueva alrededor de tu pichuca como si estuvieras sacando dinero del cajero. Con la maleta en los dientes, la cara congestionada, y los Village people lanzando miraditas, decides que lo que necesitas para pasar el trauma es un pincho de tortilla.

Dejas atrás los retretes diabólicos y ya encaminado a la primera cafetería que pilles te preparas para librarte de un comercial de Pitibank. Cuando le vas a decir que no te interesa, te das cuenta de que con las prisas por salir del tigre del amor no te has quitado la maleta de los dientes, y que sigues con el nacle metido en su refugio manual. El comercial pasa por tu lado con la mirada perdida y algo roto para siempre en su interior. Tú te recompones. Llegas a la cafetería y pides un pincho que es una mierda, un café que te da cagalera, y pagas siete euros por todo. Pierdes el tren. Mueres.

Pues como te decía, estoy seguro de que más de una vez te ha pasado algo así, porque si no vas a la Cafetería Navelgas no hay más opción que la muerte por pincho horrible y absurdamente caro. Simplemente estás en un desierto de alternativas. La única que hay está a la salida de la estación, atravesando el mar de taxis, señalada por un cartel blanco y verde muy feo.

Este pincho de tortilla tiene buen tamaño, buen sabor (con un puntito salado bastante rico), buena textura, y buen precio. Por 3’50€ te dan café y pincho, que para la zona no está mal. No sales oliendo a frito, tienen grifito, y aunque los baños tampoco son una maravilla, en estos puedes usar una mano para sujetar la maleta.

¿Mi valoración?

Por la estratégica ubicación que tiene la cafetería, por lo razonable del precio dada la zona en la que se encuentra, y porque la tortilla está bastante buena, el único pincho que jamás comeré en la estación de tren Madrid-Chamartín se lleva 3’5 huevos muy bien puestos.

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